Para entender a Amorphis, lo primero que tienes que grabarte a fuego es que estos tíos nunca quisieron ser "otra banda de metal más". Ya desde el nombre, la cosa iba con segundas. Esa Holopainen, que es un poco el cerebro detrás de todo esto, tuvo la ocurrencia en el otoño de 1990. "Amorphis", algo sin forma, algo que fluye. Y la verdad es que, viendo los últimos treinta y pico años, no pudieron elegir un nombre mejor. Por aquel entonces, la escena del death metal en Finlandia estaba explotando, pero ellos ya sabían que no se iban a quedar encerrados en ese cuarto oscuro mucho tiempo.
Junto a Esa estaban Jan Rechberger a la batería, Tomi Koivusaari a la guitarra y voz (los gruñidos, ya sabes), y Oppu Laine al bajo. Eran unos críos, pero tenían las ideas muy claras. Hay una anécdota muy buena de cuando les preguntaron si cambiarían de estilo según las modas. La respuesta de Esa fue demoledora: solo cambiarían si ellos mismos inventaban algo nuevo. Vamos, un "nosotros marcamos el camino, no seguimos el de los demás". Y así ha sido, con sus momentos de gloria y sus experimentos raros, pero siempre fieles a esa libertad creativa.
Al principio, como todas las bandas, tuvieron que picar mucha piedra. En enero de 1991 se metieron en el estudio de Timo Tolkki (el de Stratovarius), el TTT Studio. Solo fueron dos días para grabar su única demo, Disment of Soul. A ellos no les convenció del todo el resultado, pero oye, fíjate cómo son las cosas que a los de Relapse Records les flipó. En mayo ya estaban grabando de nuevo con Tolkki. De ahí salió su primer EP, Privilege of Evil, aunque tardó un poco en ver la luz.
Lo que realmente puso los cimientos fue The Karelian Isthmus en 1993. Grabado en los famosos Sunlight Studios de Estocolmo, el disco ya olía a algo diferente. Sí, era death metal, pero tenía una atmósfera fatalista, unos teclados por ahí perdidos y unos solos de guitarra que no eran los típicos de la época. Además, ya empezaban a meterse en temas de historia y mitología, aunque todavía miraban más hacia lo celta que hacia lo finlandés. Pero la semilla ya estaba plantada.
Si hay un momento en el que Amorphis dice "aquí estamos nosotros", es con Tales from the Thousand Lakes en 1994. Si no has escuchado este disco, ya estás tardando, porque es historia viva del metal progresivo. Aquí es donde deciden abrazar su herencia finlandesa y tirar del Kalevala, que es como la biblia mitológica de su país.
Pero lo más valiente no fue la temática, sino que se atrevieron a meter voces limpias. Ville Tuomi hizo un trabajo increíble contrastando con los gruñidos de Tomi, y eso les dio una profundidad que ninguna otra banda de death metal tenía entonces. Además, los teclados de Kasper Mårtenson se volvieron esenciales. ¿Quién no ha coreado alguna vez el riff de "Black Winter Day"? Fue un éxito tan bestia que Finlandia, de repente, apareció en el mapa mundial del metal por algo más que por el frío.
Claro, que tanto éxito de golpe quema. Las giras fueron agotadoras y la formación empezó a bailar. Kasper se fue, Jan también tuvo que dejar el sitio... pero la banda, lejos de hundirse, decidió dar otro salto al vacío.
En 1996 llega Elegy y aquí ya es cuando los puristas del death metal se llevaron las manos a la cabeza (o se enamoraron perdidamente). Entró Pasi Koskinen como cantante de voces limpias a tiempo completo y la cosa se puso muy progresiva. Ya no eran solo riffs pesados; ahora había melodías, toques orientales y un rollo muy de rock de los 70 que recordaba a bandas psicodélicas.
Alone - Am Universum (2001)
Usaron el Kanteletar para las letras, que es otra colección de poesía folk finlandesa, y la mezcla fue mágica. La interacción entre las guitarras de Esa y los teclados de Kim Rantala era pura elegancia. De hecho, la versión acústica de "My Kantele" se convirtió en un himno absoluto. Amorphis ya no era una banda de metal extremo, era una banda de rock progresivo pesado con una personalidad arrolladora.
Después de Elegy, la banda decidió que quería algo más crudo, menos "producido". Así nació Tuonela en 1999. Fue un disco de guitarras, muy maduro, con una tristeza preciosa. Aquí ya no les importaba nada lo que dijeran las etiquetas. Metieron saxofones, flautas, incluso un sitar en "Greed". Se notaba mucho la influencia de grupos como Pink Floyd o U2 en la forma de buscar atmósferas. Pasi ya cantaba casi todo y la banda sonaba más cohesionada que nunca, aunque por dentro las cosas empezaban a moverse otra vez con la salida de Oppu Laine.
Entramos en el nuevo milenio y lanzan Am Universum (2001). Si Tuonela era rockero, este era directamente psicodélico y experimental. Había mucha improvisación y un sonido muy abierto. "Alone" fue un exitazo en las listas finlandesas, y hasta se atrevieron a grabar su primera canción en finlandés, "Kuusamo", para una banda sonora. Todo parecía ir bien, pero tras el disco Far From The Sun (2003), que fue más directo y folk pero tuvo problemas de distribución en EE. UU., Pasi Koskinen decidió que ya había tenido suficiente y se marchó.
Fue un momento crítico. Buscar un vocalista para Amorphis no es moco de pavo; necesitas a alguien que pueda gruñir como una bestia y cantar con alma al mismo tiempo. Escucharon más de cien maquetas y nada. Hasta que apareció Tomi Joutsen.
La llegada de Tomi Joutsen en 2005 fue como si a la banda le inyectaran sangre nueva. Tomi no solo era un cantante increíble con un registro brutal, sino que además era fan del grupo desde los inicios. Entendía perfectamente de qué iba la vaina.
Con él grabaron Eclipse (2006), un disco basado en la tragedia de Kullervo del Kalevala. Fue un regreso a las raíces pero con toda la experiencia acumulada. El tema "House of Sleep" se convirtió en un éxito instantáneo y la banda volvió a lo más alto de las listas. Lo mejor de esta etapa es que por fin encontraron una estabilidad que les permitió sacar discazos uno tras otro: Silent Waters (2007) y Skyforger (2009).
En Skyforger se centraron en la figura de Ilmarinen, el herrero mítico, y musicalmente lograron un equilibrio perfecto entre la agresividad del pasado y la melodía celestial del presente. Fue el momento en el que Amorphis se consolidó como una banda de primera línea en festivales de todo el mundo. Ya no eran los "raros" de Finlandia; eran maestros narradores de historias antiguas a través de un metal moderno y sofisticado.
Llegamos a 2010 y celebraron sus 20 años con el recopilatorio Magic & Mayhem, donde regrabaron temas antiguos con la voz de Joutsen. Fue un guiño a los fans de toda la vida y una forma de decir: "respetamos nuestro pasado, pero estamos más vivos que nunca".
A partir de ahí, la maquinaria no paró. Sacaron The Beginning of Times (2011), Circle (2013) —que ganó el premio al álbum del año por Metal Hammer— y Under the Red Cloud (2015). En este último trabajaron con Jens Bogren como productor, y la verdad es que el sonido que consiguieron es de otro planeta. Es un disco denso, complejo y muy potente.
Uno de los momentos más bonitos para los fans más veteranos ocurrió en 2018 con Queen of Time. Oppu Laine, el bajista original, volvió a la banda después de casi veinte años. Fue como cerrar un círculo. El disco fue otro bombazo, mezclando orquestaciones, coros y ese toque folk que solo ellos saben hacer sin que suene hortera.
Silver Bride - Skyforger (2009)
Ni siquiera una pandemia mundial pudo frenarlos, aunque sí que les puso las cosas difíciles para grabar. En 2022 lanzaron Halo, su decimocuarto álbum. Es increíble que una banda con tanta trayectoria siga teniendo esa chispa. Halo es un disco más centrado en las guitarras, un poco más pesado que el anterior, pero manteniendo toda la mística finlandesa. Volvió a ser número 1 en su país y entró en los top 10 de medio mundo.
Y para rematar la jugada, llegamos a 2025, donde su disco Borderland ha sido reconocido como uno de los mejores trabajos de metal progresivo del año. Eso te dice mucho de la ética de trabajo de estos tíos. No se acomodan, no se limitan a tocar sus éxitos de hace treinta años (aunque los tocan de lujo); siguen explorando, siguen buscando ese "algo propio" que Esa Holopainen mencionó allá por 1990.
Amorphis (2021)
The Bee/Queen Of Time
MIEMBROS:
ActualesEsa Holopainen – Guitarra (1990–presente)
Tomi Koivusaari – Guitarra, Voz (1990–presente)
Jan Rechberger – Batería (1990–1996, 2002–presente)
Olli-Pekka Laine – Bajo (1990–2000, 2017–presente)
Santeri Kallio – Teclados (1998–presente)
Tomi Joutsen – Voz (2005–presente)
Anteriores
Kasper Mårtenson – Teclados (1993–1994)
Ville Tuomi – Voz (1994–1995, 2010)
Kim Rantala – Teclados (1994–1998)
Marko Waara – Voz (1995)
Pekka Kasari – Batería (1995–2002)
Pasi Koskinen – Voz (1995–2004)
Janne Puurtinen – Teclados (1998)
Niclas Etelävuori – Bajo (2000–2017)
DISCOGRAFÍA():
The Karelian Isthmus (1992)Tales from the Thousand Lakes (1994)
Elegy (1996)
Tuonela (1999)
Am Universum (2001)
Far from the Sun (2003)
Eclipse (2006)
Silent Waters (2007)
Skyforger (2009)
The Beginning of Times (2011)
Circle (2013)
Under the Red Cloud (2015)
Queen of Time (2018)
Halo (2022)
Borderland (2025)
FUENTES:
metalstorm.netWikipedia
FOTOS:
1) Kevin Nixon / Metal Hammer Magazine / Future via Getty Images2) Miikka Skaffari / FilmMagic
3) Javier Bragado / Redferns
4) Venla Shalin / Redferns
VIDEO:
Youtube (@ReigningPhoenixMusicOfficial)(*) Sólo se muestran los discos de estudio.