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ADELE

Para entender a Adele, hay que empezar por el principio, allá por mayo de 1988. Nació en Tottenham, una zona al norte de Londres que tiene su carácter. Su madre, Penny Adkins, era súper joven cuando la tuvo, y su padre era un galés llamado Mark Evans. Pero la cosa con el padre no salió nada bien: Mark se largó cuando Adele era apenas una niña pequeña y básicamente desapareció de su vida. Adele ha dicho un montón de veces que eso es algo que nunca le perdonó del todo. Lo curioso es que, por el lado de su padre, tiene un medio hermano menor, Cameron, aunque la conexión real siempre fue con su madre.

Desde que tenía cuatro años, a Adele se le metió en la cabeza una especie de obsesión con las voces. No era solo que le gustara cantar, es que le fascinaba cómo sonaban. Como cualquier niña de su generación, estaba loca por las Spice Girls. Se ponía a imitarlas en las cenas con amigos de su madre y, de hecho, ella misma dice que las Spice Girls son gran parte de lo que es hoy. Otra influencia graciosa de esa época fue Gabrielle; su madre incluso le hizo un parche con lentejuelas para que se pareciera a ella, aunque Adele confiesa que de pequeña le daba una vergüenza tremenda.

A los nueve años, la vida la llevó a Brighton, porque su madre trabajaba en el mundillo de los muebles y la educación para adultos. Pero Londres siempre tira, y dos años después volvieron. Primero a Brixton y luego a West Norwood. Ese barrio fue súper importante porque ahí nació su primera canción famosa, "Hometown Glory", que escribió con solo 16 años como una oda a su lugar en el mundo. En esa etapa empezó a empaparse de R&B: escuchaba a tope a Aaliyah, Destiny’s Child y Mary J. Blige. Pero hubo un momento que le cambió el chip por completo: ver a Pink en vivo en la Brixton Academy. Adele dice que fue como si la voz le pegara un puñetazo, se sintió en un "túnel de viento". Ahí se dio cuenta de lo que quería provocar con su música.

Luego vino su educación formal en la BRIT School, donde compartió pasillos con gente como Leona Lewis y Jessie J. Lo más loco es que Adele no buscaba ser la estrella. Ella pensaba que su lugar estaba detrás, en A&R, buscando talentos y gestionando carreras. Pero el destino tenía otros planes. Grabó unos demos para un proyecto de clase, se los pasó a un amigo y este los subió a MySpace. Eso explotó. De repente, XL Recordings la estaba llamando. Ella, que solo conocía discográficas gigantes como Virgin, pensaba que era una broma o que el tipo de la reunión era un raro, así que se llevó a su amigo Ben Thomas para que la cuidara.

Al final, firmó con XL en 2006 y empezó a rodearse de gente clave, como su manager Jonathan Dickins (del que se hizo súper fan porque también representaba a Jamie T). En 2007 lanzó "Hometown Glory" y la gente empezó a notar que había algo especial. Ganó el Critics’ Choice de los Brit Awards y la BBC la nombró la artista revelación número uno de 2008. Su primer disco, 19, entró directo al número uno. El nombre, claro, era por su edad. La crítica lo amó, lo llamaron "imprescindible" para el soul. "Chasing Pavements" se convirtió en un himno, y Adele empezó a coleccionar nominaciones en premios de jazz, música urbana y pop.

Pero el salto a Estados Unidos fue toda una aventura. Firmó con Columbia y se fue de gira por allá. La cosa se puso un poco turbia porque canceló varias fechas en 2008 solo para estar con un exnovio. Ella misma admitió después que estaba bebiendo demasiado y que esa relación la tenía mal, que se sentía ingrata por haber dejado colgados a sus fans por un chico. Parecía que su carrera en EE. UU. no iba a despegar, hasta que llegó el milagro de Saturday Night Live. Resulta que fue la invitada musical en el mismo episodio donde apareció Sarah Palin, la candidata a vicepresidenta. Ese programa lo vieron 17 millones de personas. Adele cantó "Chasing Pavements" y "Cold Shoulder" y, pum, al día siguiente era la número uno en iTunes. Ese empujón la puso en el mapa mundial de verdad.

En 2011 llegó el terremoto: 21. Adele venía de una ruptura fatal y usó todo ese dolor para escribir. Se inspiró en el country y la música de raíces que escuchaba en su autobús de gira por el sur de Estados Unidos. El disco fue un fenómeno global, número uno en más de 26 países. Todo el mundo recuerda su actuación de "Someone Like You" en los Brit Awards de 2011; fue tan emocionante que la canción subió al número uno al instante. Con 21, Adele logró algo que no se veía desde los Beatles en 1964: tener dos álbumes y dos sencillos en el top 5 al mismo tiempo.

Pero no todo fue color de rosa. En medio del éxito masivo, tuvo problemas graves en las cuerdas vocales. Tuvo que cancelar giras y someterse a una microcirugía láser en Boston porque tenía una hemorragia. Por suerte, la operación fue un éxito. Regresó por todo lo alto en los Grammys de 2012 y se llevó seis premios en una sola noche, igualando el récord de Beyoncé. Fue la reina absoluta de ese año, vendiendo millones y logrando que 21 fuera el disco más vendido del siglo XXI en el Reino Unido, superando incluso a Amy Winehouse.

Después de exprimir 21, Adele decidió que necesitaba un respiro. "Tengo que vivir un poco", dijo. Y vaya si lo hizo con estilo: grabó "Skyfall" para la peli de James Bond. Fue uno de sus momentos de mayor orgullo y le valió un Globo de Oro y un Óscar. Para ese entonces, ya era una institución, incluso recibió la Orden del Imperio Británico.


Someone Like You - 21 (2011)

La espera por el tercer disco se hizo larga. Entre 2014 y 2015, los rumores no paraban. Hasta que en octubre de 2015, durante un anuncio en The X Factor, soltaron un clip de 30 segundos con una voz que todos reconocimos.

Era ella. 25 estaba en camino. Adele lo describió como un disco de "reconciliación" consigo misma, de recuperar el tiempo perdido. El primer sencillo fue "Hello", y el video rompió internet: 25 millones de visitas en un día y fue el video más rápido de la historia en llegar a los mil millones de reproducciones.

Cuando 25 salió en noviembre de 2015, las cifras fueron absurdas. En Estados Unidos vendió más de 3 millones de copias en una semana, un récord absoluto. En el Reino Unido también fue el debut más grande de la historia. Adele estaba en todas partes: especiales en la BBC, en el Radio City Music Hall, en SNL de nuevo. Se convirtió en la artista que más semanas había pasado en el número uno en el Reino Unido, superando incluso a Madonna.

Para cerrar esta etapa, en 2016 se lanzó a una gira mundial masiva. Agotó entradas en todos lados, desde el O2 de Londres hasta estadios en Norteamérica. Uno de los puntos más altos fue cuando fue cabeza de cartel en Glastonbury. Ella dijo que fue el mejor momento de su vida, y no es para menos: estar ahí, frente a esa multitud, después de haber empezado cantando en su cuarto en West Norwood, era el cierre perfecto para una historia que todavía tiene mucha tela que cortar.

Adele siempre ha sido esa mezcla de chica sencilla que se ríe a carcajadas y diva con una voz de otro planeta. A través de sus discos 19, 21 y 25, no solo nos contó su vida, sino que nos hizo sentir que sus penas y sus alegrías eran un poco nuestras también.


Adele - Rolling In The Deep (2021)


DISCOGRAFÍA(*):

19 (2008)
21 (2011)
25 (2015)
30 (2021)

FUENTES:

adele.fandom.com
Wikipedia

FOTOS:

1) Kevin Mazur / WireImage
2) Kevin Winter / Getty Images
3) Gareth Cattermole / Getty Images
4) FREDERIC J. BROWN / AFP via Getty Images

VIDEO:

Youtube (@mtvvmas2k10)

(*) Sólo se muestran los discos de estudio.